Mr. Robot: la fascinante esperanza del submundo “hackeriano”

publicado en: Pantalla pequeña, Series | 4
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Fotograma de la serie Mr. Robot
Fotograma de la serie Mr. Robot.

Sé quién eres, sé lo que haces, lo que has hecho, lo que intentas hacer y te arrepentirás. Porque yo soy mi propio héroe y mi kriptonita soy yo mismo, mi mente.

Una de piratas del siglo XXI, Robin-Hood informático, terrorismo cibernético, el poder de las redes contra el mal que ellas mismas encierran, vengadores solitarios. Mr. Robot, la serie que parece haber puesto de acuerdo a todos,- y que acaba de llegar a España con bastante retraso – es esto y mucho más.

No hay naves espaciales, monstruos, dragones, zombies. No hay espectaculares recreaciones, magníficos decorados o vestuario impactante. No hay efectos visuales o sonoros especiales diseñados de última generación y sin embargo todo es absolutamente contemporáneo, de radical vanguardia, o mejor dicho, de extraordinaria vigencia. Mr. Robot no parece dejarse llevar por fantasías insuperables y se acerca lo suficiente a la informática con código real, sin pantallas en tres dimensiones o interfaces de mentirijillas, juega con códigos verdaderos para hacer lo que se hace y que son comprensibles para los programadores reales. Tanto es así que Mr. Robot llega a ser sobrecogedoramente actual.

Y no sólo porque su historia se desarrolle justo en medio de nuestro universo presente, sino por lo que es y representa su protagonista y sus experiencias, una vida recluida en un mundo, cotidiano y posible, un mundo tan tangible que resulta a la vez engañosamente seductor por la sinceridad que lo muestra, descorazonador por la claridad espeluznante con la que se exponen – por mucho que su creador, Sam Esmail,  lo atribuya a la casualidad – los eventos noticiosos con los que nos desayunamos cada día, (comparables a los Papeles de Panamá, a los casos de pederastia internacional, a los juegos especulativos de las corporaciones internacionales…) y fascinante por lo que de esperanza crea, incluso en los submundos “hackerianos”, en esta cotidianidad virtual en la que vamos convirtiendo nuestra existencia, impulsada a volcar en aquella, sentimientos, modos y maneras, antes reservadas a las relaciones íntimas humanas tanto para lo bueno, como para  lo peor.

Mr. Robot es la historia de Elliot, un joven y brillante programador que ha perfeccionado el arte de la piratería informática. Elliot sufre de un trastorno antisocial, una especie de esquizofrenia, por lo que no es muy ducho en las relaciones humanas, de tal modo que la informática en general y la piratería en particular se ha convertido en su único medio de relación con los otros, es el mundo en el que a diferencia del resto se siente hábil y en el cual refleja la faceta humana que es incapaz de expresar en cualquier otro orden. De esta forma Elliot ejerce sus habilidades como un arma para proteger a la gente por la que se preocupa y a éstos de aquellos que están tratando de hacerles daño. Está convencido de que a través de sus acciones piratas podrá no sólo ayudar a los que ama o sufren, sino liberar a todos de ese “uno por ciento” que asegura mueve el mundo por intereses propios.

 

 

La piratería es pues el motor permanente en el drama de Mr.Robot, pero no es siempre un ejercicio de heroísmo o de nobleza, ni siquiera en la mente de Elliot (el absolutamente convincente Rami Malek), protagonista de ojos extremadamente abiertos y personalidad autista, en principio limpio de cualquier inclinación extrema. El fin último del joven genio es cumplir con esos fantasmas de su pasado y de su presente que le han asignado una posición ante el mundo y dentro de dicha posición, la venganza, como uno de sus importantes leitmotiv, aunque no el único. Esto hace aún más interesante el relato que se nos cuenta, pues en multitud de ocasiones podemos vernos reflejados en la cotidianidad de Elliot, en su entorno, en su mente. Y eso, generalmente dará miedo, el miedo que subyace bajo la obediencia, la de la sociedad frente a las reglas, al mismo tiempo que se hará, en muchas ocasiones, estimulante en el momento de situarse, alguna que otra vez, tan cerca de la libertad y el coraje. Porque Elliot no es un héroe, tampoco un antihéroe, no deja de ser el producto trágico de la sociedad y de la mente. No solo nosotros dudaremos de la realidad de sus actos, él mismo también lo hará a menudo.

La emoción juega en todos los procederes del protagonista más allá de su enfrentamiento moral hacia las causas. El relato borda sin comisuras la acción y el sentimiento, entrelazando los conceptos – a veces poco comprensibles – a través de esa interconexión que desde el primer segundo ha hecho Elliot con el espectador, convirtiéndolo en el amigo imaginario y confidente al que se dirige, de manera repetitiva, con la voz en off.

Brillante, inteligente, trágica, vertiginosa, humana, terrible, así es Mr. Robot, con la atmósfera perfecta, las interpretaciones sin grandes estrellas (salvo el anteriormente multi-estrellado Christian Slater) la música y las canciones bien insertadas, la acción y los pocos efectos bien elegidos, una edición pulcra, una fotografía conscientemente retro y a la vez sugestiva y por encima de todo un guión adecuadamente formado, profesionalmente escrito y llevado a la pantalla pequeña con el necesario amarre para sostener una temporada – esperemos que incluso otra más – con el suficiente enganche y calidad, y cuya profundidad visual y riqueza en sus historias, nos sigan haciendo perdonar algunos de sus ingredientes irregulares.

Merece la pena, siempre a mi parecer, inmiscuirse en esta serie, meticulosa, detallista, tecnológica, que presenta al rara avis del hacker informático, del pirata heredero de maneras conocidas en organizaciones como Anonymous, de anticapitalistas enojados que quizá sea por algo.

 

Mr. Robot (2015) Emitida por la cadena USA Network; Universal Cable Productions &  Anonimus Content. En España por Canal+ Series.

4 Respuestas

  1. Gran serie, se espera mucho de ella! Buen artículo!

  2. Me está encantando la serie, muy de acuerdo con el análisis que haces, y de cómo lo haces, enhorabuena, ya tienes una seguidora.

  3. Excelente! Me has convencido!!

  4. No la he podía ver todavía, pero gracias a tus comentarios será la próxima. Un beso mi Gorila

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