“Los Sobornados” un Fritz Lang de plena actualidad.

publicado en: Cine, Ficción | 0
Menéalo
Fotógrafa de la película "Los sobornados"
Fotógrafa de la película “Los sobornados”

 

Cuentan que Abraham preguntó a Yahvé si destruiría aquellas ciudades poco hospitalarias si en ellas encontrase cincuenta hombres justos; “muéstrame a diez hombres justos y no lo haré”, le respondió éste. En fin, para aquéllos que no conozcan la historia, y disculpen el spoiler, no los encontró; imaginen, pues, cómo acabaron.

No deseo ser tan pesimista, incluso tras asistir a los últimos sucesos a los que se enfrenta nuestra Europa unida y la escasa celeridad y consenso de sus miembros. Sólo hace unas horas comentaba con un amigo la incredulidad que nos causaría suponer que no hubiera, entre nuestros congéneres, hombres lo suficientemente justos; entre nuestros dirigentes, estadistas lo suficientemente honestos y consecuentes, que fueran cumplidamente valientes como para dejar de ser hombres de partido o mediocres líderes de unas siglas y alcanzar con su esfuerzo y ejemplo, alejado de populismos y dineros, mentes y corazones para crear un mundo algo mejor.

Así que hoy les traigo a esta sección de viernes cinematográfico, aunque pueda extrañarles, un policiaco. Los Sobornados (The Big Heat), que dirigió el maestro Fritz Lang en 1953. Permítanme que intente contarles el argumento a grandes rasgos para que hacerme entender -muchas veces ni yo mismo consigo hacerlo- y quizá no les resulte tan raro.

Con uno de los comienzos más aclamados y sugerentes de la historia del cine arranca Los Sobornados. Tom Duncan, policía de una ciudad imaginaria estadounidense, se suicida dejando una carta en la que confiesa haber cobrado comisiones de una banda de gángsteres y la corrupción de ciertos altos funcionarios. Su viuda, Bertha Duncan (Jeanette Nolan), esconde la misiva con la intención de sacar provecho de ella. Mientras, el sargento Dave Bannion (Glenn Ford) es el encargado de resolver el posible suicidio. Pero, temiendo que pueda encontrar alguna prueba de más, sus jefes deciden apartarle del caso; sin embargo, Bannion elige seguir adelante con la investigación. Comienzan entonces las presiones y amenazas provenientes de altas instancias de la Administración y del mafioso Lagana (Alexander Scourby), que controla la ciudad bajo sobornos, junto a su sicario Vince Stone (Lee Marvin). Éstos, amenazados por las pesquisas del detective, deciden quitárselo de en medio, destruyendo la apacible vida familiar de Bannion y su esposa (Jocelyn Brando). Destrozada su vida, Bannion se encuentra solo ante el peligro, pero la despechada Debby Marsh (Gloria Grahame), novia del sicario Stone, le ayudará a llegar hasta el final de la trama.

 

El guión de esta extraordinaria película fue escrito por el periodista de sucesos  basándose en una historia real ocurrida en Filadelfia y publicada en forma de serial novelesco en el periódico Saturday Evening Post por William P. McGivern.

Símbolo indiscutible del director Fritz Lang y de su cine más sombrío, Los Sobornados se convirtió, a pesar del moderado éxito en su estreno, en las pantallas, en un clásico del cine policiaco teñido de negro y de melodrama, frío, angustioso y violento. Un filme que oculta, bajo su trato formal de relato de intriga e investigación, una crítica irrefutable al mundo de las comisiones, sobornos y abusos a los que se enfrenta la sociedad en sus instancias más representativas. Éste, por desgracia, es uno de los asuntos que la hacen contemporánea y universal.

Un estudio realizado por Transparency International describía así las estadísticas de corrupción y soborno institucional presente en nuestras sociedades: “De cada cien mil dólares, la comisión comprometerá a un alto funcionario pero no de rango máximo. De cada millón de dólares, interesará a los directores generales. De cada diez millones de dólares, interesará a un ministro y sus principales colaboradores. De cada cien millones de dólares, puede despertar la seria atención de un jefe de Estado”. Les dejo algunos nombres que se vienen a la cabeza: Correa, Granados, Bárcenas, Osácar, Gúrtel, Púnica, ERES andaluces, Tarjetas black, mariscadas sindicales…

 

Fotógrafa de la película " Los sobornados"
Fotógrafa de la película ” Los sobornados”

En fin, el otro asunto subyacente en la cinta sería el posicionamiento ético al que debe enfrentarse aquél que quiera actuar con sentido de justicia ante los atropellos y tropelías de la delincuencia organizada e institucional, pues queda claro que el resultado de tal heroicidad conlleva un pago enorme personal y puede dejar algún que otro cadáver por el camino; un trabajo, pues, sólo para valientes con mayúsculas. ¿De qué forma enfrentarse al gusano que pudre la manzana si éste consigue llegar al corazón de la misma?

Todo ello se puede descubrir en este magnífico policiaco, en el que se exponen la ambición, la camaradería, la voluntad, la venganza, el amor, la familia y, presidiéndolo todo, la violencia. Porque el maestro Lang construye una historia violenta desde el minuto uno del metraje, una violencia escondida fuera de plano en su inmensa mayoría, que no por ello se hace menos presente, sino más bien se enfatiza sin reservas en la mente del espectador como en los rostros de los personajes.

La característica iluminación, fruto de su etapa expresionista en el cine mudo europeo, así como la precisión de decorados carentes de todo lo superfluo que pueda alejarnos de la historia y de aquello que pueda confundir la exacta personalidad de los personajes y su mundo, están acompañadas por una planificación que roza lo perfecto desde lo sencillo. Los personajes se mueven ante la cámara conformando el plano esencial para descubrir lo que hay que mostrar en cada instante, sin artificios, componiendo una obra maestra desde los recursos de una serie B que la hace merecedora del reconocimiento adquirido por parte de público y crítica.

El casting, parte esencial de su maestría, está encabezado por un Glenn Ford contenido que, sin embargo, es o seria capaz de la mayor fuerza incontrolada y repentina si el caso lo hiciera necesario; su porte y rostro de ciudadano normal lo hacen más cercano; borda sin estridencias los primeros planos desapasionados, introvertidos, dolientes, sostenidos o implacables, como la historia.

Gloria Grahame, magnífica como siempre, dota de todos los matices necesarios a un personaje que desde posiciones de mero juguete y, movida por el vengativo despecho y el amor fatal al hombre justo, encuentra aún ante la desgracia un sentido a una vida que se reconoce dura, como demuestra su respuesta a Bannion a la pregunta de si es lo bueno bastante bueno: “He sido rica y he sido pobre, y créame: ser rica es mucho mejor”.

Lee Marvin, apuntando maneras en su primer papel importante; una Jeanette Nolan (la fantástica Lady Macbeth de Orson Welles) en el papel de bruja ambiciosa, y la deliciosa esposa enamorada y leal de Bannion, Jocelyn Brando, arropan con su buen hacer al resto de personajes, sin fisuras.

No se la pierdan; si alguien no la ha visto, estoy seguro de que inevitablemente agradecerá al enorme maestro Lang no haber dudado al abandonar la Alemania de Hitler cuando el perverso Goebbels le ofreció ser el cineasta de cabecera del tirano. Comprender, quizás, lo duro que debe de resultar cumplir el consejo del filósofo Kant: “Obra como si tu máxima debiera servir al mismo tiempo de ley universal para todos los seres racionales”. Y todo ello en un grandísimo y entretenidísimo policiaco. Que la disfruten.

 

Dejar una opinión