El pensamiento y el pincel de un hombre generoso. Esteban Lisa.

publicado en: Cuaderno de campo | 2
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Composición c (E.Lisa, 1950)
Composición c (E. Lisa, 1940)

 

  La necesidad exhibicionista del arte es algo que parece no considerar interrogante alguno. Si no queremos llamarlo exhibición, por pudor o por desconocimiento semántico de los significados y matices del vocablo, digamos que una de las razones de la realización de una obra – en cualquiera de las disciplinas que el arte abarca – se apoya, tras el requerimiento espiritual e intelectual que alimenta su desarrollo, en el deseo de expresión, de manifestación, de hacer partícipe de la capacidad, del genio o del ingenio que uno ofrece “generosamente” a los otros.

Desligarse pues de la aspiración de reconocimiento es prácticamente imposible de una forma u otra,  ya sea material o anímica, y es sumamente extraordinario encontrar entre tantos – me refiero a artistas en todas y de todas las condiciones – a alguno cuya ufanía mayor o menor, con razón o sin ella, sea tan escasa como para carecer del entusiasmo de mostrar su obra, de mostrarse.

Es cierto que durante siglos la mujer en el arte se ha visto abocada a formar parte de ese catálogo inmenso de artistas desconocidos o desmerecidos, ocultas u ocultadas y que en general, desconociendo si a causa de su condicionamiento social o de una superioridad humana y pedagógica, fueron más generosas a la hora de ceder sus conocimientos. Pero a lo que en estas líneas quiero referirme, necesita de la bendita ilusión de que hoy en día cualquier discriminación en el mundo artístico es o debería ser absolutamente imposible.

No sé si el nombre de Esteban Lisa les dice algo. Reconozco que a mí hasta hace unos días no. Fue gracias a esos papeles que alguien cercano deja guardados entre las páginas de algunos libros,  quizás con la intención de regresar de determinada manera a ellos en algún momento no preciso, que me he acercado al artista y al personaje, y créanme, no sé cuál de las dos características del hombre me atrae más. Asumiendo pues el ejercicio de quien desconoce el por qué de la curiosidad del otro, me lancé a descubrirlo por mí mismo.

 

Composición (E.Lisa)
Composición (E. Lisa, 1943)

 

Tengo que aclararles que no soy en absoluto erudito del arte pictórico y que mis conocimientos se sustentan tan solo en lo apenas leído, algo estudiado y poco o mucho disfrutado. Pero es el personaje lo que me ha cautivado.

Y es que verán, la historia de Esteban Lisa, nacido en Hinojosa de San Vicente (Toledo) el 8 de agosto de 1895, da para ello. Hijo de campesinos con poco futuro, a los 12 años, en 1907, emigra a Buenos Aires donde unos tíos paternos regentan un bar. Esteban comienza así una nueva vida lejos de su tierra trabajando como friega platos en el bar de su pariente, lugar que se convierte en una nueva casa para él, pues no sólo trabajará durante el día en el fregadero del establecimiento, sino que su suelo, su barra y sus viejas mesas se convertirán en su cama, su refugio, su único hogar. Años más tarde un joven Esteban consigue el empleo de cartero y se matricula, aunque no dispone de la titulación que se le exige para ello, en la Escuela de Artes y Oficios de la capital rioplatense, compaginando su trabajo en correos con los estudios desde 1920 a 1925. Se sabe por su expediente académico que Lisa asiste a las “clases para varones” en horario nocturno y que obtiene el título de profesor de dibujo y pintura tras superar los cuatro cursos necesarios.

 

Juego con líneas y colores (E.Lisa, 1954)
Juego con líneas y colores (E. Lisa, 1954)

 

Ya por entonces el interés por la búsqueda constante y la docencia como parte esencial de “ese proyecto universal que es necesario compartir” está presente en su vida, y es por ello que Lisa monta una academia en su vivienda para impartir clases de dibujo y pintura. Comienza entonces, y especialmente a partir de la dėcada de los 30, una producción pictórica intensa aunque íntima, ya que estaba claro que a Esteban no le interesaba el reconocimiento personal, pues su pensamiento teórico no concebía la búsqueda como una tarea en solitario. Compagina la pintura con su empleo de cartero y se sume, a su vez, en una nueva actividad docente en escuelas públicas y privadas tales como la “Escuela de Adultos” donde coincide con la filósofa Josefina Pierini, una joven doctora en filosofía y letras comprometida con la promoción de este tipo de escuelas, de la cual se enamora y con la que se casa y comparte docencia durante más de veinte años. Esteban Lisa creía en un proyecto universal que era necesario compartir para formar parte del desarrollo espiritual del ser humano, y que a éste se podía contribuir a través de la enseñanza de las técnicas de la pintura. Su concepción mística de la vida y del arte a través de la abstracción fue el medio visual elegido para comunicar, entregándose de lleno a tal labor mientras practicaba en cientos de lienzos y bajo múltiples técnicas, dichos conceptos.

Existe una historia que no sé si forma parte de la leyenda, pero que nos da una idea aproximada del alcance del personaje. Parece ser que unos Ladrones entraron en los últimos años de la vida de Lisa a robar en su casa. Los cacos se hicieron con un hermoso armario de madera, pero al ir a comprobar por qué pesaba tanto, encontraron cientos de cuadros en su interior, la mayoría pintados por las dos caras y muchos de ellos firmados por una tal Lila, que no era otra que la perra del autor. Los avispados Ladrones consideraron que el valor del armario era muy superior a todos aquéllos pequeños cuadros y abandonaron las pinturas en el suelo. Estas pinturas y otras muchas más eran la obra de un hombre cuya filosofía idealista y humanista concebía que el arte abstracto debía fundamentarse en la filosofía y en la ciencia, en la estética, la música y la ética y cuyo pensamiento y arte le llevó a desarrollar la Teoría de la Cosmovisión, teoría a la que dedicó la mayor parte de sus esfuerzos.

 

Composición ( E. Lisa, 1935 - 40)
Composición ( E. Lisa, 1935 – 40)

 

Esteban Lisa nunca expuso ni comercializó su obra en vida y sin saberlo recorrió los mismos laberintos que contemporáneos al otro lado del Atlántico, trayectos semejantes que artistas de la talla de Kandinsky y Malevich o se anticipó al impresionismo abstracto de Pollock. Este profesor que cuando juzgaba el trabajo de sus discípulos citaba textos de Kant, Schiller y Husserl, pasará a la historia una vez descubierto, a pesar de su absoluto aislamiento de la escena artística, como uno de los padres de la abstracción en América Latina, a la altura de artistas tan grandes como el uruguayo Joaquín Torres-García.

Esteban Lisa se jubiló oficialmente en 1955 de su docencia, pero con el apoyo de sus discípulos fundó su mayor escuela la “Escuela de Arte Moderno Las Cuatro Dimensiones”, y algo más tarde el “Instituto de Investigaciones de la Teoría de la Cosmovisión”, siempre en Buenos Aires donde murió en 1983 tras visitar a su familia en España. Hoy en día muchas son las obras de las que disfrutar del arte de este pensador y de la generosidad de sus teorías en sus trabajos literarios o filosóficos y en sus pinceles. Es de agradecer el haber compartido tanto. Ejemplar.

 

Juego con líneas y colores (E. Lisa 1964)
Juego con líneas y colores (E. Lisa 1964)

2 Respuestas

  1. Hace poco discutía con mi hijo de esa necesidad de feed-back que todos tenemos, o por lo menos yo la tengo muy marcada. Pero él no, él se mostraba totalmente convencido de que, en su caso, él dibuja (y muy bien por cierto, “pasión de padre” aparte) solo por el placer de dibujar, de expresarse, de plasmar en un papel su mundo interior.
    Quizás ese desligarse de la opinión ajena, del examen que siempre aspiras a aprobar con nota sea una absoluta bendición que no está al alcance todos.

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