“Dr. Foster”, un drama psicológico que atrapa y arrasa

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Fotograma de la Serie "Dr. Foster"
Fotograma de la Serie “Dr. Foster”

 

No mordáis a la loba, la amante cuidadora, fiel y protectora. Porque “No hay ira en el cielo como la de un amor convertido en odio. Ni furia en el infierno como el de una mujer despreciada”.

Dr. Foster es una de las series inglesas, producción de la BBC, que más éxito ha obtenido en la temporada pasada, arrasando audiencias, y que ahora puede verse en nuestro país a través de Netflix España.

El Doctor Foster del título, que parece ser está sacado de una canción infantil inglesa del siglo XIX: “Doctor Foster went to Gloucester, In a shower of rain; He stepped in a puddle, Right up to his middle, And never went there agrian” –los ingleses no suelen dar puntada sin hilo-, se trata en esta ocasión de una mujer, la Doctora. En concreto, de la Doctora Gemma Foster (Suranne Jones), mujer aplicada y profesional, amante esposa y madre, médico intachable, diligente, comprensiva y cercana. Pero incluso ante este casi idílico estado y el aparente mundo que rodea su feliz y completa existencia, un simple incidente -o mejor dicho, un mínimo, típico, y tópico, pequeño desencuentro en su rutina casi perfecta- hará peligrar in crescendo toda una vida familiar y de relaciones -amistosas, sociales y profesionales- hasta hacerla añicos, cuando este desafortunado y en apariencia banal asunto haga a Gemma sospechar que su marido, Simon Foster (Bertie Carvel), tiene una aventura.

 

 

Comienza entonces a desarrollarse durante cinco capítulos un drama psicológico que atrapa como las suposiciones de Gemma a su mente y su corazón, poco a poco, desordenada pero pasionalmente, al espectador presto a entregarse como su protagonista a todo lo que tenga que llegar.

El guión de Mike Bartlett mantiene la tensión necesaria para que la intriga y el interés por saber más no desfallezca y nos columpia sin miramientos alrededor de la mente de Gemma, esa médico ejemplar, haciéndonos ir y venir entre la duda más incomprensible, la imaginación. Porque ¿está en lo cierto la suspicaz esposa o acabaremos subyugados por la locura de un recelo?

La dificultad que pudiera tener tal argumento se desvanece cuando los directores de la serie se inclinan hacia una especie de tragedia pasional que se acerca en su desarrollo a un thriller negro, dominado como las grandes historias de las heroicas del cine de los cuarenta -Miss Davis incluida- por la mujer detenida fatal, cuya malaventura hace resaltar lo más escondido y morboso de su personalidad. Cuando las mentiras y la traición salgan a la luz

¿quién podrá juzgar comportamientos nunca imaginados como violar la mayor parte de las normas éticas de una profesión, acudir al chantaje, al fraude y a mucho más si es necesario? “Qué inocente eres…, crees que el mundo es mejor de lo que es”.

Maravillosa su protagonista Suranne Jones, una actriz fantástica que lleva a cuestas todo el peso de la serie, determinada a descubrir la verdad, sin dejarse caer, aunque sus pesquisas la empujen hacia una verdad tan dolorosa como engañosa con que envolver su vida cercana y su alrededor. El secreto de la locura que envuelve lo cotidiano, la vida.

 

Fotograma de la serie "Dr. Foster"
Fotograma de la serie “Dr. Foster”

Jones es una actriz enorme, a la que merecidamente concedieron un Bafta por su interpretación de Dr. Foster, una intérprete y una mujer cuya elegancia y personalidad van más allá de su físico y de su indumentaria, de esas actrices a las que ante su sola presencia resulta difícil colocar partner que pueda darle réplica, como ocurre con nuestra compatriota Elvira Mínguez o la francesa Fanny Ardant. No desmerece por supuesto un elenco admirable que da pie a la locura por perpetrar, y en cuya función de claroscuro nunca dejan de estar perfectos. Todos, incluido el niño.

Dr Foster engancha, es cierto, aunque su frialdad británica a veces hiele, o quizá eso contribuya y lo acerque en ocasiones hasta el miedo a corazones más calientes (o cálidos), como los nuestros, mediterráneos… aún.

Si quieren pasar un buen mal rato, no se la pierdan; seguro que disfrutan de las hipótesis y conjeturas que irán surgiendo en cada capítulo; aun cuando piensen que todo irá perdiendo fuelle, la sospecha y el ansia de verificación seguro que acaban atrapándolos.

¿Habrá una segunda temporada? Sus datos de audiencia lo hacen previsible, aunque su argumento lo haga parecer poco operativo. Pero nunca se sabe…, pues como alguien nos cuenta: “A veces el sitio es el problema”.

 

Publicado en “Viene de serie” en El Asombrario el 23/06/2016

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